Andon Labs le dio a un agente de inteligencia artificial cien mil dólares, una tarjeta de crédito y un contrato de alquiler de tres años en un local de San Francisco. La única instrucción era una: genera beneficios. Lo que pasó después no fue perfecto. Pero fue real.
Luna, el agente que contrató personas y abrió una boutique en San Francisco
El agente, llamado Luna, creó el concepto de la tienda, publicó ofertas de trabajo en plataformas reales, hizo entrevistas por videollamada con la cámara apagada y contrató a trabajadores humanos. Cometió errores: confundió un desplegable y seleccionó mal a un candidato, organizó mal los turnos del fin de semana de apertura. Y aun así la tienda existe, está abierta y tiene empleados.
Mi lectura: Lo importante no es que fallara en algunos detalles. Es que una parte sustancial del trabajo de abrir un negocio lo ejecutó sola. Y cada versión del modelo cierra un poco más esa brecha. La pregunta para cualquier empresa no es si esto llegará. Es cómo quiere estar posicionada cuando se vuelva cotidiano.
El memo de OpenAI contra Anthropic, guerra de narrativas antes de salir a bolsa
La directora de ingresos de OpenAI filtró esta semana un memo interno donde califica a Anthropic de empresa de un solo producto, acusa a sus rivales de inflar sus ingresos en ocho mil millones de dólares y presenta el acuerdo con Amazon como la vía para liberarse de Microsoft. Con ambas empresas en camino a cotizar en bolsa este año, el memo tiene más aspecto de estrategia de comunicación que de documento interno confidencial.
Robot humanoide en AliExpress por menos de siete mil dólares
Unitree, la empresa china de robótica, puso su robot humanoide R1 a la venta en AliExpress para compradores de Estados Unidos, Europa, Japón y Singapur. Mide un metro veinte, pesa treinta kilos, puede hacer volteretas y recuperarse de caídas. Tesla y Figure llevan meses anunciando fechas. Unitree está tomando pedidos con entregas previstas para junio.
Los agentes, en todas partes esta semana
MiniMax lanzó MaxHermes, un asistente que aprende de cada tarea y no empieza desde cero en cada conversación. Adobe presentó un agente que ejecuta flujos de trabajo en Photoshop y Premiere por instrucciones de voz. Y un agente de ciberseguridad autónomo entró en los sistemas internos de inteligencia artificial de Bain en dieciocho minutos usando solo un archivo JavaScript público. Tres historias distintas, un mismo patrón: los agentes ya tienen consecuencias reales.
Conclusión
El experimento de Luna en San Francisco no es una curiosidad tecnológica. Es un indicador. La inteligencia artificial ya puede asumir responsabilidades reales con autonomía real, aunque todavía cometa errores que haría sonrojar a un empleado en su primer día. Eso no es un argumento para no usarla. Es un argumento para entender en qué fase está y qué viene después. XAMANA existe precisamente para ayudar a las empresas a navegar esa diferencia con criterio.